sin salida
- CDA Lares

- 27 ene
- 2 Min. de lectura

Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.- Isaías 43:2 (RVR-60)
Cuando nos enfrentamos a un obstáculo, nuestro primer pensamiento suele ser: ¿Dónde está Dios? El miedo surge rápidamente cuando el camino parece bloqueado. Un diagnóstico inesperado, una crisis financiera, o una relación rota; estos momentos pueden hacernos sentir abandonados. Pensamos que si Dios estuviera realmente con nosotros, el obstáculo no existiría. Pero la Biblia nos muestra que los obstáculos no son señales de la ausencia de Dios, sino lugares donde Su presencia está a punto de revelarse.
En Éxodo 14, Israel se encontraba atrapado entre el Mar Rojo y el ejército egipcio. Desde un punto de vista humano, la situación era desesperada. Sin embargo, Dios no los había guiado allí para destruirlos, sino para liberarlos. El obstáculo se convirtió en el escenario de un milagro. Dios le dijo al pueblo que marcharan firmes y lo observaran obrar. Más adelante, Isaías nos recuerda esta verdad. Que cuando pasamos por aguas profundas o fuego, Dios está con nosotros. No elimina la dificultad, sino que nos sostiene en medio de ella. La presencia de Dios no siempre significa un camino abierto; a veces significa fortaleza en medio del bloqueo.
Si hoy te enfrentas a un obstáculo que parece abrumador, detente antes de pensar que Dios te ha abandonado. Pregúntate: ¿Cómo Dios podría estar obrando aquí? La fe no niega el miedo, pero se niega a creer que el miedo tiene la última palabra. El obstáculo frente a ti puede no ser un muro, sino una puerta. Dios sigue cerca, sigue guiando y sigue siendo fiel, incluso cuando el camino a veces parece imposible. Especialmente entonces.
Verdad de la Semana:
Los obstáculos no son ausencia.
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