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Embajadores de la Reconciliación

  • Foto del escritor: CDA Lares
    CDA Lares
  • hace 5 días
  • 3 Min. de lectura
y nos dio el ministerio de la reconciliación: Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, - 2 Corintios 5:18-20 (RVR-95)

Cuando muchos oyen la palabra misiones inmediatamente piensan en viajar a otro país para predicar. Y aunque es cierto que las misiones pueden incluir eso, la Biblia las presenta como algo mucho más grande y, sin embargo, también más sencillo. Las misiones comienzan con Dios mismo. Él busca constantemente a la humanidad, llamando a las personas a regresar a Él a través de Jesucristo. La Biblia entera trata de esto, y en 2 Corintios 5, Pablo explica que Dios nos reconcilió consigo mismo por medio de Cristo y nos dio el “ministerio de la reconciliación”. Eso significa que todos estamos invitados a participar en la misión de Dios de reconciliar al mundo con Él. Tenemos ministerio.


Pablo va más allá y dice que somos “embajadores de Cristo”. Un embajador representa a alguien en un lugar extranjero. Y ya que somos peregrinos y extranjeros en este mundo, como cristianos, representamos a Jesús en un mundo que vive separado de Él. Las misiones no se limitan a estar detrás de un púlpito o viajar lejos. A veces, las misiones son sólo escuchar a alguien que sufre, animar a un amigo desanimado, orar por un compañero de trabajo o mostrar amor a alguien que se siente olvidado. Cada vez que guiamos a las personas hacia el amor y la verdad de Dios, participamos en Su misión de reconciliación.


Hoy, pídele a Dios que te ayude a ver a quienes te rodean de una manera diferente. ¿Quién en tu vida podría necesitar ánimo, la verdad, oración o esperanza? ¿Quién necesita que le recuerden que Dios lo ama y no lo ha olvidado? Quizás nunca te des cuenta del poder que puede tener una simple conversación, una invitación o un acto de compasión. Las misiones no son sólo para misioneros en el extranjero. Todo creyente está llamado a llevar el amor de Dios a la vida de los demás. Durante esta semana, sé intencional. Alguien a tu alrededor necesita un embajador que le muestre el corazón de Dios.



Sigue estos pasos:


'Guía práctica para las misiones'


1) Examina tu Corazón


Presta atención a lo que te preocupa profundamente. Pregúntate, ¿Por quién siento compasión naturalmente? ¿Qué tipo de sufrimiento me afecta? ¿Qué problemas me impulsan a orar o actuar? Tal vez tu corazón se mueve por: viudas, niños, ancianos solitarios, adictos, personas sin hogar, adolescentes con dificultades, madres abrumadas, o personas en duelo. A veces, Dios pone una compasión específica en nuestros corazones porque quiere obrar a través de nosotros en esa área. ese es tu ministerio.


2) Ora pidiendo dirección y sabiduría


Antes de actuar, invita a Dios al proceso. Ora por sabiduría, por discernimiento, por compasión, por puertas abiertas, por dirección. La misión no es solo lo que queremos, es participar en lo que Dios ya está haciendo.


3) Encuentra a las personas a las que Dios te llama


Las misiones se hacen realidad cuando la compasión se convierte en acción. Busca intencionalmente oportunidades para conectar con las personas que te importan. Puede ser en tu vecindario, en la iglesia, en el trabajo, en hospitales, en escuelas, en albergues, o en cualquier escenario. No necesitas viajar lejos para una misión.


4) Acércate a ellos con amor, no como un proyecto


Las personas no son "tareas", son seres humanos creados a imagen de Dios. Construye relaciones genuinas. Sé un amigo primero: escucha, sirve, muestra bondad, satisface sus necesidades prácticas, y permanece presente de forma constante. Las personas encuentran a Dios al ser amadas de verdad con el amor que Él nos dio.


5) Sigue orando y guíalos hacia Dios


A medida que crece la confianza, las oportunidades para traerlos a Dios suelen surgir de forma natural. Puedes orar con ellos, animarlos, compartir tu testimonio, hablar de Jesús, e invitarlos a la iglesia.


Recuerda:

No eres responsable de cambiar corazones. Tu papel es amar fielmente y guiar a las personas hacia Cristo. Dios es quien transforma vidas. Sólo debes ser fiel. Hoy, dediquen un tiempo a reflexionar sobre esto. Si tenemos el ministerio de la reconciliación, ¿en dónde está tu ministerio?

Verdad de la Semana:

Todos estamos llamados a participar en la misión de Dios.





 
 
 

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