Buscar
  • CDA Lares

IGLECASA UNIDOS 19-MAYO-2020

#iglecasaunidos #CDAlares #ElPropósito




“El Propósito”

Jeremías 18:1-4


Dinámica: Piensa en un momento o una situación difícil que hayas pasado en tu vida, y en cómo viste la mano de Dios utilizando ese proceso para trabajar contigo. Comparte tu experiencia con los demás.


Algunas veces estamos tan ocupados que nos olvidamos del propósito que hay en nuestra vida. Somos impulsados por cumplir con las exigencias y expectativas de la vida y no nos damos cuenta de que Dios siempre tiene un propósito mayor. Los efectos de este propósito no sólo afectan nuestra vida sino también la vida de quienes nos rodean, en el hogar, la escuela, el trabajo y la comunidad. Todos solemos pasar por situaciones trágicas en diferentes etapas de nuestra vida. Muchas de ellas no tienen explicaciones inmediatas ni posteriores; sin embargo, a veces llega un tiempo donde todo tiene sentido y nos damos cuenta de que estas circunstancias eran parte del proceso de Dios para moldearnos.


En la porción bíblica, Jeremías pudo ver cómo el alfarero moldeaba una vasija. Cuando ésta se dañó, él simplemente la hizo de nuevo. En ocasiones incluso el alfarero, a propósito, rompe la vasija; hasta que la vasija quede como él la quiere. De la misma manera Dios nos moldea para que seamos las vasijas que Él diseñó desde el principio. No una vasija bonita, o lo suficientemente buena, sino lo que Él determino que quería hacer de nosotros. Esto implica que no sólo debe darnos forma, sino también refinar los detalles. En ocasiones el barro es muy duro, o muy blando para lo que el alfarero quiere hacer. Entonces él debe deshacer la vasija para mejorar su consistencia y volver a empezar la obra.


De la misma manera Dios trabaja con nosotros, y si nuestro carácter es muy duro o muy blando para lo que Él desea hacer con nosotros, se verá obligado a rompernos para trabajar con nuestro corazón hasta que nuestro carácter sea el ideal para que Él pueda, no sólo formarnos, sino también refinarnos como Él quiere. Este proceso puede ser más doloroso que el simplemente moldearnos, ya que Él no está dando forma a nuestro exterior sino deshaciendo nuestro interior. A muchos de nosotros nos frustraría tener que empezar un trabajo otra vez y preferiríamos dejar la vasija imperfecta. Pero Dios es paciente, y nos quebrantará cuantas veces sea necesario para trabajar nuestro corazón, y volverá a empezar la obra las veces que haga falta hasta que seamos lo que el determinó que fuéramos. (Filipenses 1:6)


En Romanos 9:10-12 dice:


"También sucedió cuando Rebeca concibió de un solo hombre, de nuestro antepasado Isaac, aunque sus hijos todavía no habían nacido ni habían hecho algo bueno o malo; y para confirmar que el propósito de Dios no está basado en las obras sino en el que llama, se le dijo: «El mayor servirá al menor.»

Dios ya sabía lo que los hijos de Rebeca iban a hacer aún antes de nacer. Este mensaje demuestra que Dios elige a las personas según sus propósitos, no según las buenas o malas acciones que hayan hecho o vayan a hacer. Porque el propósito no depende de quién eres tú, sino de quién es Dios. Dios no va a moldearte basándose en quién eres, sino basándose en quién Él quiere que seas. No depende del tipo de barro que eres hoy, sino del tipo de vasija que Él quiere hacer de ti.


Cuando yo nací fui prematura, y tenía con un soplo en el corazón. Antes de que los doctores continuaran haciéndome estudios y procedimientos, mis padres oraron para que ese soplo desapareciera y así fue, de repente el soplo desapareció. Por un lado, esto habla de mi propósito. Si Dios no tuviera un propósito conmigo, yo no hubiera nacido, ni el soplo hubiera desaparecido. Sin embargo, yo no estaba consciente de lo que ocurría; en realidad, eran mis padres quienes pasaban por el proceso.


Mi madre (Aileen Rivera) fue criada en el evangelio, pero en un momento dado se apartó. Fue en este tiempo que tuvo que ver que su hija, además de nacer prematura, tenía un soplo en el corazón. Su fe fue probada. Y aunque el milagro no ocurrió de inmediato, decidió confiar en los propósitos de Dios y creerle a Él para una sanidad milagrosa. El proceso fue largo, pero Dios le estaba demostrando que ella no estaba sola, Él no la había abandonado y no lo iba a hacer en ese momento. Durante ese tiempo, el Espíritu le dejaba saber que Él tenía el control y todo iba a estar bien. Al concederle el milagro, Él le estaba recordando que Él todavía era su Dios y peleaba sus batallas; la estaba atrayendo con cuerdas de amor. Finalmente, ella se reconcilió con Dios, y hace 16 años que está en la casa para la gloria de Dios.


A veces pensamos que, porque conocemos al Señor, o porque llevamos años en la iglesia el proceso ha concluido, pero eso no es cierto. El proceso continuará hasta que estemos en el cielo. No importa si crecimos en el evangelio, no importa los años que llevemos en la iglesia, no importa nuestro ministerio o nuestro llamado; Dios nos refinará continuamente hasta que seamos como Él quiere. Usará cualquier circunstancia que Él considere necesaria para trabajar con nosotros. Él nos quebrantará, pero sólo con el propósito de volver a construirnos más fuertes. Así que, si estás pasando por un proceso, no te preocupes; el alfarero sabe lo que hace.


Verdad de la Semana

¡Nacemos con un propósito!


IgleChallenge: Comparte con alguien el propósito de Dios en tu vida. Hay un mundo sin esperanza que necesita saber que aún en los momentos difíciles hay un Dios misericordioso que cuida de ellos. Déjales saber que hay esperanza. Toma el testimonio que compartiste hace un momento y escríbelo en Facebook con el hashtag #EstoySinTerminar. Luego ora y pídele a Dios que utilice tu publicación para hablarle a alguien que lo necesite. Déjate usar.

77 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo