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El siguiente paso

  • Foto del escritor: CDA Lares
    CDA Lares
  • 12 ago
  • 2 Min. de lectura
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Levántate, oh alma mía, ¿por qué te abates dentro de mí? Espera en Dios, porque aún he de alabarle, salvación mía y Dios mío. - Salmo 42:11

Todos hemos tropezado. En algún momento, nuestras decisiones, debilidades o distracciones nos han alejado de la voluntad de Dios. Pero las Escrituras no nos llaman a quedarnos caídos, sino a levantar la mirada hacia el Dios que restaura. Pedro negó al Maestro tres veces… pero fue restaurado con tres palabras: “Apacienta mis ovejas”. (Juan 21:15–17). David pecó gravemente, pero clamó: “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio” (Salmo 51), y Dios lo llamó “varón conforme a mi corazón” (Hechos 13:22).


Dios no sólo perdona cuando nos caemos. Sino que nos renueva, restaura y redirige. No importa lo que haya pasado en tu vida, hoy puedes dar un paso concreto hacia la restauración. Puede ser pedir perdón a alguien, regresar a tu tiempo de oración, volver a ser obediente, o hablar con alguien de confianza. No importa cómo luzca tu caída recuerda, la caída no es el final, es el punto de partida de una nueva obra de Dios en ti.


Si ese eres tú, haz esta oración conmigo: "Señor, reconozco mis caídas y fracasos. Pero hoy decido levantarme, no por mi fuerza, sino por tu gracia. Restaura lo que está roto en mí. Reaviva mi corazón para seguirte con pasión renovada. Amén". Si hiciste esa oración regocíjate, porque Dios hará algo nuevo en tu vida. Nuestro caminar no se trata de no caer nunca, sino de saber que cuando venga la caída, Dios es poderoso para volver a levantarnos siempre. Porque Su misericordia y amor es más grande que nuestro tropiezo.


Porque siete veces cae el justo, y vuelve a levantarse;- Proverbios 24:16 (RVR-95)

Verdad de la Semana:

Vuelve a levantarte.

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