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  • Foto del escritorCDA Lares

Un Pacto Eterno

»Y ahora, Israel, ¿qué es lo que el Señor tu Dios pide de ti? Solamente que temas al Señor tu Dios, que vayas por todos sus caminos, y que ames y sirvas al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma; que cumplas sus mandamientos y estatutos, los cuales hoy te ordeno cumplir, para que tengas prosperidad.- Deuteronomio 10:12-13 (RVC)

Vivimos en un mundo donde lo "ideal" es la falta de compromiso. No importa la situación, lo ideal es obtener algún beneficio sin compromiso. Vemos la falta de compromiso en todas partes: en el trabajo, el gobierno, la escuela, e incluso dentro de la familia. La falta de compromiso nos ha llevado a tener una sociedad rota. Divorcios, hijos que crecen sin sus padres, corrupción, pobreza; la mayoría de las cosas que nos afligen como sociedad se deben a que nadie quiere comprometerse y ser responsable.


En medio de una sociedad así, los cristianos nos vemos bombardeados por ideas que nos hablan de la "libertad" que trae la falta de compromiso. El mundo nos empuja a comprometer nuestros valores en favor de la comodidad, la diversión, o el "actualizarnos". El mensaje es que debemos ser más como el mundo, a pesar de las consecuencias visibles de ese comportamiento. Es por esto que Dios nos llama a guardarnos en santidad. A ser diferentes, a no vivir como el mundo vive. Vivir separados para Dios en un mundo decadente. Entonces, la santidad no es otra cosa que fidelidad a Jehová.


En medio de una sociedad donde un pacto visible como el matrimonio no se respeta, y la infidelidad es normalizada; un pacto con Dios en nuestro corazón es mucho más atacado. Se nos acusa de ser retrogrados, arcaicos, u obsoletos. Pero Dios nos ha llamado a ser fieles a la sangre que nos cubre. Escoger ser fieles a ese pacto en medio de la presión del mundo, eso es santidad. Cuando decidimos vivir en este mundo, pero no pensamos como ellos, no vestimos como ellos, y no nos conducimos como ellos (a pesar de la presión); entonces vivimos separados para Dios. Esa es la verdadera santidad, mantener el pacto. Al igual que una mujer comprometida no se conduce como una joven soltera, la iglesia debe caminar con la consciencia de que el Esposo está por venir y respetar su pacto.

 

Verdad de la Semana:

La santidad es fidelidad a Dios.

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