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Nuestro Primer Ministerio

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Que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad (pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?).- 1 Timoteo 3:4-5

Por mucho tiempo hemos escuchado que la familia debe ser nuestro primer ministerio, porque nosotros como servidores de Cristo debemos llevar una vida consagrada a Él y vivirla en nuestro hogar. Cuidar y proteger el rebaño que Dios nos dio el privilegio, y el honor, de liderar. Pero esto no es excusa para que el tiempo de Dios, o de nuestros ministerios, sea afectado por situaciones, eventos o compromisos familiares. Es un tema que no todo el mundo entiende y pone en práctica. Y caen en la trampa de dar justificaciones y excusas para no ejercer sus compromisos en la Iglesia, según ellos, porque su primer ministerio es la familia. La familia es importante, pero no debe ser la causa por la que no tengamos tiempo para Dios.

Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican; Si Jehová no guardare la ciudad, en vano vela la guardia.- Salmo 127:1

Por otro lado, el mayordomo de su hogar debe velar por el mismo. Debe proteger a su familia, debe velar y dar seguimiento a sus hijos. Y sobre todas las cosas, que los suyos vean en él o ella el verdadero siervo de Dios. Por eso el Salmo cita si Jehová no edificare la casa. Si el Mayordomo de la casa no edifica la misma, de nada vale lo que se haga para el prójimo fuera de la casa. Y este es el problema que estamos viviendo hoy en nuestras iglesias. A veces queremos proyectar que somos los más espirituales en el templo sirviendo a otros, pero dentro de nuestro hogar llevamos otra vida. Y después pretendemos que nuestros hijos que no le sirven al Señor, o que no quieren visitar las iglesias, las visiten. El verdadero siervo de Dios es el mismo en la iglesia, en su casa y en su trabajo. Porque si no lo es será en vano todo lo que haga o aparente hacer para el Reino de Dios. El servicio a Dios no puede ser la razón de nuestra ausencia en el hogar. Son dos extremos. Un servidor, ministro, diacono, ujier o pastor siempre debe tener en cuenta que, primero que todo, su casa tiene que estar al día y sólida sobre la roca (Jesús). Luego entender que, el compromiso principal es la familia, pero en la iglesia, ministerios y compromisos dentro de ellos debemos practicar la misma mayordomía. Es crear un balance y entender que una familia sin base espiritual no será fuerte, y una iglesia con familias y miembros que no estén unidos jamás funcionará por completo. De nada vale el hacer mil cosas en la iglesia y para tu prójimo, cuando tienes tu casa y tu familia descuidada. Y de nada vale tener tu familia contenta, funcionando bien y tener descuidada tu iglesia y tu ministerio. Es un trabajo que va de la mano, familia, iglesia y ministerio. El día que como siervo y militante del ejercito de Dios lo entiendas, verás que tu vida y la de los tuyos, dará un cambio del Cielo a la tierra. Debemos dar excelencia a Dios en todas las áreas de nuestra vida.

 

Verdad de la Semana:

Tu familia y tu servicio deben estar equilibrados.


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