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  • Foto del escritorCDA Lares

No lo Compliques


Cuando un intérprete de la ley preguntó a Jesús cuál de los mandamientos era el mayor, Él podía haber elegido cualquiera de los muchos mandamientos del Antiguo Testamento. Tanto de la ley de Moisés o de los Diez Mandamientos. En cambio, Él resumió todos los mandamientos en estos dos: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma y con toda tu mente.Éste es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” (V. 37–39).


En ocasiones pensamos o creemos que debemos viajar a otra parte del mundo para poder bendecir la vida de alguien, para extender una ayuda al necesitado, para hacer “misiones”. Cuando la realidad es que alguien tan cercano como un familiar, un vecino, o un amigo puede ser bendecido a través de lo que hagamos. Tristemente, no estamos dispuestos a mostrar nuestro amor al prójimo. O sea, la disposición para escuchar y dar apoyo, o a dar algo nuestro por el bienestar de alguien más. Sin embargo, es justo éste el mandamiento que Jesús dejó como la máxima ley de todo cristiano.


Evaluémos nuestro entorno, y hagamos el ejercicio de evaluarnos a nosotros mismos. ¿Qué estamos haciendo para que cumplir este mandamiento tan importante? Pero más aún, qué estamos haciendo para que otros vean a Dios a través de nosotros y nuestras acciones. Es momento de mirar al lado, de hacer lo que corresponde más allá de expresar un “Dios te Bendiga”. Hoy es el momento de mostrar el amor de Dios a través del amor a nuestro prójimo.

En esto conocerán todos que ustedes son mis discípulos, si se aman unos a otros.- Juan 13:35 (RVC)
 

Verdad de la Semana:

Nuestro máximo deber es amar.

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