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  • Foto del escritorCDA Lares

Impacto Extraordinario

Después de que Aod liberó a los israelitas, otro hombre vino a salvar a Israel. Ese hombre se llamaba Samgar hijo de Anat. Samgar mató a 600 filisteos con una vara para arrear bueyes. - Jueces 3:31 (PDT)

En el tiempo de los jueces Israel no tenía gobernante. Sino que cada vez que el pueblo hacía lo malo y era oprimido por sus enemigos, Dios levantaba a un libertador para vencer a los enemigos de Israel. La Palabra nos narra en Jueces 3 que hubo varios jueces de Israel que liberaron al pueblo de sus enemigos. Aod fue uno de ellos, y mientras él vivió, el pueblo tuvo paz durante 80 años. Luego de su muerte, fue Samgar (probablemente un granjero) quien liberó a Israel. No sabemos mucho de él, pues sólo se nos habla de él en este versículo. Pero escondidas en este versículo, vemos tres cosas que hizo Samgar que dieron como resultado que su vida tuviera un impacto extraordinario, lo suficiente como para incluir su nombre en la Biblia:

  1. Ofreció a Dios su voluntad.

  2. Usó lo que Dios le había dado.

  3. Se mantuvo fiel a quien Dios lo creó para ser.

Y con esas tres cosas fue suficiente. Dios lo usó para salvar a la nación de Israel. Era una persona corriente, en un lugar corriente, que hacía un trabajo corriente. Lo que lo hacía extraordinario no era nada externo. Era su impulso interno a hacer lo correcto y ser obediente a Dios; allí donde estaba y con lo que tenía. Su trabajo era ser obediente a Dios. El trabajo de Dios era todo lo demás. Dudo que Samgar alguna vez esperara ser usado por Dios para salvar a la nación de Israel, pero así fue. Lo mismo es posible para nosotros. Si somos obedientes a Dios en medio de nuestra vida ordinaria, siempre es posible un impacto extraordinario.

 

¿Anhelas vivir una vida que tenga un impacto extraordinario? Ofrece a Dios tu disposición. Incluso si te sientes pequeño... incluso si te sientes improbable... incluso si todo en ti grita que no eres alguien que pueda ser usado por Dios... simplemente ofrécele tu disposición. Usa lo que Dios te ha dado. ¿Qué tienes en tus manos? ¿Qué don, qué talento, qué habilidad? Sea lo que sea, tómate tu tiempo para afilarlo. Y elige creer que Dios puede usarlo cuando se lo ofreces humildemente.

 

Mantente fiel a quien Dios te creó para ser. Dios no le pidió a Samgar que fuera otra cosa que un granjero. Él tampoco te está pidiendo que seas otra persona que no sea quien Él te diseñó. Ya sea que trabajes en el ministerio, en el mundo de los negocios o en tu casa con los niños, observa con asombro cómo Dios usa tu vida voluntaria, obediente y ordinaria para lograr cosas extraordinarias en Su nombre.

 

Verdad de la Semana:

Tu vida ordinaria puede tener un impacto extraordinario en las manos de Dios.




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