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IGLECASA UNIDOS 21-DICIEMBRE-2021

#IglecasaUnidos #CDALares #LaInvitación


Adoración:

 

"La Lista de Invitados"


En algún momento a todos nos ha sucedido que queremos compartir con otros nuestra felicidad. Por ejemplo: La celebración de un cumpleaños, la llegada de un bebé, una boda, etc. ¿Y qué hacemos para que esas personas lleguen a compartir con nosotros? Les damos una invitación. En Lucas 14:15-24 nos habla acerca de la parábola de la gran fiesta. Este hombre preparó una gran fiesta y envió muchas invitaciones porque quería compartir su dicha. Pero estas personas comenzaron a darle excusas y no llegaron. Así que envió a sus sirvientes a invitar a todo tipo de personas, inclusive a esos que no son “dignos” de entrar a una fiesta importante. La diferencia es que estas personas sí aceptaron la invitación y llegaron.


Nosotros tenemos algo importante que compartir y es la esperanza de salvación. Pero, ¿cómo luce nuestra lista de invitados? Tal vez nos suceda como al hombre de la parábola, que algunos de nuestros invitados tengan excusas tales como éstas: “No tengo tiempo para eso”, “No puedo porque trabajo”, “No lo necesito”. Pero no nos quedemos ahí esperando a que estas personas cambien de opinión. Continuémos con la lista. Sigamos invitando a personas. Hasta que lleguemos a los “menos dignos”, a los que más necesitan la esperanza de salvación. Sin lugar a dudas Dios quiere salvar a todos sin excepción. (Lucas 19:10), pero debemos asegurarnos de que nuestra lista esté completa.


Piensa por un momento, ¿a quién le estás ofreciendo tu invitación? ¿Al vecino que conoces, al amigo o familiar que tanto amas? ¿O también le estás ofreciendo la invitación al que te lastimó? ¿A aquél que todos le dan de codo, al que nadie quiere ayudar? Es fácil invitar a los que consideramos "dignos", pero Dios no hace acepción de personas. Él quiere invitar a TODOS. Si Cristo extendió su invitación a todo tipo de personas, no somos quienes para negárselas. Después de todo, nosotros tampoco éramos dignos cuando la recibimos. Cualquiera extiende una invitación a una persona que le agrada, pero compartir la buena nueva con alguien que no es de nuestro agrado requiere gracia. Cuando damos con gracia, podemos llegar a ser más como nuestro Padre. Así que comparte con todos esta invitación, algo tan hermoso no se puede quedar oculto. ¡Comparte a Jesús!

 

¿Qué piensas?...

Muchas veces estamos dispuestos a invitar a algunas personas a conocer a Dios, pero a otras no. ¿A qué se debe esto? Si Dios no exige requisitos para venir a Él, ¿por qué nosotros si? ¿Cuáles son algunos de los requisitos que les imponemos a los demás? ¿Cómo podemos llevar estos pensamientos cautivos a la obediencia y transformar nuestra mente? (2 Corintios 10:4-5; Romanos 12:2) Compartan sus impresiones.


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