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IGLECASA 5 DE MAYO DE 2020

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“Escogido”

Jeremías 1:5-8


Todos deseamos agradar a las demás personas y ser aprobados. Sin embargo, nuestro deseo de aprobación sólo puede ser satisfecho recibiendo la aceptación y la aprobación de Dios. Dios le dijo a Jeremías que antes de que lo formara en el vientre de su madre, Él ya lo conocía y lo aprobó como su instrumento escogido. No por quién Jeremías era, sino por quién podía llegar a ser.


Me asombra que Dios me haya elegido. No creo que yo me hubiera elegido a mí misma, pero Dios en su inmensa misericordia y su plan perfecto me escogió. Yo fui criada en el evangelio, y sabía que Dios podía hacer de “nada” un “todo” porque fue lo que me enseñaron. Pero nunca lo creí en mi vida, pensaba que eso sólo lo hacía con otras personas que yo veía capacitadas y que eran “mejores” que yo. No me creía capaz de hacer algo porque para mí yo era insignificante, y pensaba que Dios jamás se iba a fijar en mi para darme una tarea.


¿Pero saben qué? Lo hizo, desde antes de yo saberlo Él ya lo había hecho. Soy directora de un ministerio increíble. Y con el paso del tiempo Dios me ha ido moldeando y me ha enseñado que si Él me escogió es porque Él sabía que con su ayuda yo podía hacerlo. Como con Jeremías, no dependía de quién yo era, sino de quién podía llegar a ser en Él.


Otro ejemplo de esto lo podemos ver en nuestra congregación. El hermano Luis Luciano (Wichy) estuvo atrapado en el alcoholismo por más de 30 años, pero tuvo un encuentro con Dios y lo recibió como su Señor y Salvador. Entonces comenzó un proceso, de creyente pasó a ser servidor, luego pasó a ser diácono ordenado, y recientemente recibió su certificación como capellán para la gloria de Dios.


Sabemos que en su peor momento era difícil ver a un futuro capellán en él. Nadie podía ver el servidor que podía llegar a ser, pero Dios lo vio. Dios no vio el barro sucio, Él vio la vasija terminada, el diamante en bruto. Así que lo tomó y lo transformó, pero la obra no está terminada, Dios lo seguirá perfeccionando.


De la misma manera Dios vio algo en ti y decidió trabajarte. Esta semana te invito a que dejes de pensar que no eres capaz de hacer lo que Dios te escogió para hacer. Te escogió porque Él sabía que tenías lo necesario para la obra, y porque Él te iba a moldear en el camino. Recuerda que Dios no escoge una obra perfecta, si lo hiciera no tendría nada que hacer en ti. El no escoge perfección, sino potencial que Él pueda perfeccionar.

Verdad de esta semana:

“Fuiste escogido para ser moldeado.”

IgleChallenge:

Si reconoces que Dios te escogió por tu potencial, y crees que Él aún no ha terminado contigo, comparte tu testimonio en Facebook con el hashtag #EstoySinTerminar.

Cuéntale al mundo que eres una obra en proceso, y déjales saber que ellos también pueden serlo si se dejan moldear.

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