Buscar
  • CDA Lares

Guerra Espiritual 101: ¿Qué es y cómo enfrentarla?

Actualizado: may 13

#Creciendo #CDALares #GuerraEspiritual


Observa el siguiente video:



Recuerdo la primera vez que vi este capítulo. Al principio no entendía por qué exageraban tanto, luego vi al diablo y sentí escalofríos. Era una representación exacta de una guerra espiritual, ¡en una caricatura nada menos! Pero con mucha exactitud.


La palabra dice:


La batalla que libramos no es contra gente de carne y hueso, sino contra principados y potestades, contra los que gobiernan las tinieblas de este mundo, ¡contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes! - Efesios 6:12 (RVC)

Satanás ha tenido mucho éxito convenciéndonos de que nuestra lucha es con las personas más cercanas a nosotros. Haciendo esto ha logrado pasar desapercibido, destruyendo todas nuestras relaciones y nuestra vida espiritual en el proceso. Él ha seguido fielmente la regla de “Divide y conquistarás.” No sólo en nuestras casas, sino también en la iglesia. Él sabe que un reino dividido contra sí mismo cae (Mt.12:25), por lo que ha sido diligente en sembrar división, ¡y no nos hemos dado cuenta!


La Palabra nos exhorta:


Sean prudentes y manténganse atentos, porque su enemigo es el diablo, y él anda como un león rugiente, buscando a quien devorar. - 1 Pedro 5:8 (RVC)

¿Sabe una cosa? El enemigo no duerme, no se cansa, no se distrae ni se desenfoca…pero nosotros sí. Nuestra carne se cansa, nuestra mente se distrae, y nuestros corazones se desenfocan; y en ese estado somos presa fácil de los ataques. Por eso Pedro nos pide estar atentos, porque no peleamos contra un soldado novato, sino con un general experto. Y necesitamos de toda nuestra concentración para enfrentarlo. Pedro tenía experiencia en esto.


Él durmió en Getsemaní cuando debía estar velando, y en su confusión al despertar atacó a un soldado a pesar de que era la voluntad de Dios que Jesús fuera entregado. Él caminó sobre las aguas, pero su mente se distrajo y comenzó a hundirse. Se mantuvo vigilante en la ciudad luego del arresto de Jesús, pero permitió que su corazón se llenara de temor y negó a su maestro.


Pedro había perdido tres batallas, él sabía de lo que estaba hablando. Los cristianos perdemos las batallas por no estar atentos. Nuestra mente está ahogada en afanes en lugar de estar atenta al Espíritu. Nos toman por sorpresa, ni siquiera nos damos cuenta de que la batalla está en nuestra propia mente. Por eso la Biblia nos da tantas instrucciones acerca de nuestra mente. Lea el siguiente versículo, por ejemplo:


Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas. Destruimos los argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios; llevamos cautivo todo pensamiento a la obediencia de Cristo, - 2 Corintios 10:3-5 (RVA-2015)

¿Cuándo fue la última vez que llevó un pensamiento cautivo a la obediencia en Cristo? Llevar cautivos los pensamientos significa que cuando un pensamiento invade nuestra mente evaluemos si está de acuerdo con la Palabra y con la naturaleza de Dios, y si no lo está no lo dejamos entrar.


La realidad es que miles de pensamientos entran en nuestra mente todos los días y no evaluamos ninguno de ellos. Es como una frontera sin guardias que la vigilen. La verdad es que deberíamos pararnos allí a pedir pasaporte y no dejar entrar a ningún pensamiento que no tenga el sello del Espíritu Santo. ¿Sabe cuál es el problema con eso? Que nuestra mente es perezosa. No nos gusta el trabajo. Sin embargo, la Biblia también habla de esto:


Si algo demanda diligencia, no seamos perezosos; sirvamos al Señor con espíritu ferviente. – Romanos 12:11 (RVC)

La Palabra nos invita a ser diligentes, no perezosos. Dios es un Dios de trabajo, lo vemos desde la creación. La pereza no es un estilo de vida que el bendice, y es obvio el por qué. El enemigo gana terreno en una mente perezosa. Pero no tiene muchas oportunidades con una mente activa y diligente que lleva cautivos sus pensamientos a Cristo. Mantener el control de lo que entra a nuestra mente todo el tiempo no es tarea sencilla, pero Dios también nos dio el secreto para esto:


Procura que nunca se aparte de tus labios este libro de la ley. Medita en él de día y de noche, para que actúes de acuerdo con todo lo que está escrito en él. Así harás que prospere tu camino, y todo te saldrá bien. - Josué 1:8 (RVC)

¿Podríamos decir que la Palabra de Dios llena nuestra mente las 24 horas del dia? En realidad no, pero según este verso deberíamos intentarlo. Verá, si nuestra mente está llena de la verdad de Dios y sus promesas, si constantemente estamos en comunicación con Él esperando escuchar una nueva palabra para nuestra vida, si nuestro pensamiento es de constante alabanza, será mucho más fácil detectar un pensamiento intruso. Se destacará de los demás, contrastará, porque es diferente a todos los demás. Será como detectar un grano de pimienta en un frasco de sal, llamará su atención. Todas las alertas de su mente se encenderán y dirán: “Oye, algo no está bien aquí.” Además, el Espíritu Santo le avisará, entonces podrá trabajar con eso.


Pero si su mente está llena de pensamientos de la carne, ¿cómo notará la diferencia? Y el Espíritu tratará de avisarle, pero probablemente usted no le oiga. Así que meditar en la Palabra es muy importante para que ganemos esta guerra. Pero identificar un mal pensamiento no es el fin del proceso, sino el principio. Vea los siguientes versículos:


La respuesta amable calma la ira; la respuesta grosera aumenta el enojo. – Proverbios 15:1 (RVC)

Si es posible, y en cuanto dependa de nosotros, vivamos en paz con todos. (…) Por lo tanto, si nuestro enemigo tiene hambre, démosle de comer; si tiene sed, démosle de beber. Si así lo hacemos, haremos que éste se avergüence de su conducta. No permitamosque nos venza el mal. Es mejor vencer al mal con el bien. – Romanos 12: 18, 20-21 (RVC)

¿Nota todos los verbos (acciones) que indican que es nuestra responsabilidad? Muchos cristianos esperan que Dios controle sus emociones como con una varita mágica, pero esto no es así. Si automáticamente adquiriéramos el carácter de Cristo al momento de la salvación, ¿dónde estaría el proceso? Nos toca a nosotros, por eso se nos pide ser diligentes. Además, ¿le recuerdan algo del video estos versículos?


Pues claro, si la pantera hubiera estado alerta (y si fuera cristiano) se habría percatado de que esos pensamientos llenos de enojo y egoísmo no eran aceptables. Habría decidido que no le molestaba que su vecino no le hubiera devuelto su máquina porque evidentemente la necesitaba. Y quizás habría ido por un poco de limonada para que su vecino se refrescara.


Por otro lado, su vecino podría haberse percatado de que esos pensamientos no estaban conforme a la Palabra ya que no eran justos, pues la máquina no le pertenecía y era justo que la devolviera. Mientras tanto, la pantera habría llegado con un par de vasos de limonada y el vecino se sentiría culpable de haber sido tan injusto con un vecino tan considerado como la pantera. Habría aceptado la limonada, acto seguido se habría disculpado por no haber entregado la máquina antes y prometería limpiarla y devolverla tan pronto terminara.


El cuadro habría sido muy distinto. ¿Y Satanás? Seguro que en lugar de aparecer aplaudiendo de alegría habría aparecido pateando el piso y echando fuego por las orejas. Pero no fue así, y la mayoría de las veces no es así. ¿Sabe por qué? Porque nuestras emociones están fuera de control y nos dominan. Entra un pensamiento de enojo y lo identificamos, pero muchas veces da igual que lo identifiquemos, nos enojamos de todas formas.


Porque a nuestra carne le gusta estar enojada, tenemos una mente a la que le encanta quejarse y criticar y estar en contienda. Es el fruto de nuestra carne. Somos adictos a nuestras emociones. Y al espíritu no le gusta, lo sabemos, pero aun así queremos discutir con la otra persona para demostrar que tenemos razón.


Por eso identificar un pensamiento es sólo el primer paso, también debemos estar dispuestos a rechazarlo, y las emociones asociadas con él. Esto requiere no sólo diligencia, sino disciplina, y mucha ayuda del Espíritu, pero la recompensa vale la pena. Mire cómo lo describe el siguiente versículo:


Así que, hermanos, yo les ruego, por las misericordias de Dios, que se presenten ustedes mismos como un sacrificio vivo, santo y agradable a Dios. ¡Así es como se debe adorar a Dios! Y no adopten las costumbres de este mundo, sino transfórmense por medio de la renovación de su mente, para que comprueben cuál es la voluntad de Dios, lo que es bueno, agradable y perfecto. - Romanos 12:1-2 (RVC)

Sacrificio vivo, un sacrificio diario, continuo. La guerra espiritual es difícil porque requiere auto control y una dependencia total de Dios y su Palabra, y a nuestra carne no le gusta ninguna de las dos cosas. Incluso Jesús tuvo que pelear la batalla (Mateo 4:1-11), pero su carácter ya estaba formado. Luego de 40 días de ayuno, su auto control era incuestionable; su sometimiento al Padre indiscutible, y su conocimiento de la Palabra perfecto.


Pero nosotros carecemos en gran medida del carácter de Cristo todavía. Y he ahí lo maravilloso, cada vez que peleamos la buena batalla en obediencia, su carácter se forja en nosotros. ¿Nunca se ha preguntado por qué debemos pelear una guerra espiritual que ya está ganada? La guerra está ganada, el enemigo derrotado y la victoria garantizada, pero nosotros aún estamos en entrenamiento.


Dios hizo todo lo que tenía que hacer en la cruz del Calvario, nos toca a nosotros hacer nuestra parte. Si obedecemos a Dios en todo, si permanecemos alerta a cada batalla que se libra en nuestra mente, si ejercemos dominio sobre nuestras mentes y nuestras emociones, si no somos perezosos sino diligentes, si nos llenamos de Él, cada ataque del enemigo forjará en nosotros el carácter de Cristo. Cada batalla nos hará más fuertes.


El enemigo puede destruirnos si no estamos alerta, o puede ser el recurso que Dios use para cumplir su propósito en nuestra vida. Dios nos dio todo lo que necesitábamos para ganar. Todo depende de nuestro nivel de obediencia y entrega a Dios. Esa es la verdadera batalla, elegir a Dios cada dia en lugar de a nuestra carne.


Por lo tanto, sométanse a Dios; opongan resistencia al diablo, y él huirá de ustedes. – Santiago 4:7 (RVC)




Si deseas saber más acerca de este tema te invitamos a ver la serie de mensajes "Mi Batalla" en nuestro canal de YouTube.

Además, subscríbete a nuestra página y te enviaremos a tu e-mail nuestro manual de guerra espiritual.

224 vistas0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo