top of page

alegría que se desborda

  • Foto del escritor: CDA Lares
    CDA Lares
  • hace 7 días
  • 2 Min. de lectura
Entonces la mujer dejó su cántaro, fue a la ciudad y dijo a los hombres: —Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. ¿No será éste el Cristo? Entonces salieron de la ciudad y vinieron a él.- Juan 4:28–30

Cuando nos sucede algo verdaderamente bueno, por lo general no podemos quedarnos callados. Piensa en la última vez que recibiste una buena noticia en el trabajo, o te enteraste de el logro de algún familiar. Seguramente se lo contaste a todos inmediatamente. De hecho, seguramente lo publicaste en tus redes. La alegría tiene la costumbre de hacernos compartir lo bueno en nuestras conversaciones. Lo mismo pasa cuando alguien tiene un encuentro real con Jesús.


En Juan 4, Jesús habla con una mujer samaritana junto a un pozo. Durante su conversación, Él le revela muchas verdades sobre su vida y sobre quién es Él. Ese momento la transforma por completo. La Biblia nos dice que dejó su cántaro y corrió de regreso al pueblo. Comenzó a decirles a las personas: Vengan, vean a un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho. ¿No será este el Mesías?. Aunque aún no tenía todas las respuestas, ya estaba evangelizando. No predicando un sermón. Simplemente compartía la emoción de lo que había experimentado. Su alegría se volvió contagiosa, y muchas personas del pueblo salieron a conocer a Jesús.


La reacción de la mujer nos recuerda que evangelizar no es complicado. Cuando nuestra relación con Cristo es real y viva, nuestra alegría se hace visible de forma natural. La gente se da cuenta cuando alguien tiene paz, esperanza y propósito. A veces, el testimonio más poderoso es simplemente dejar que otros vean cómo Jesús nos hace sentir. Hoy, como en ese entonces, todo el mundo busca paz. Y la gente reconoce cuando algo es genuino. Cuando nos mostramos con sinceridad, crece la curiosidad. Brillamos en las tinieblas. La gente se pregunta cómo podemos tener paz en este tiempo. Al igual que la mujer samaritana, podemos invitar a otros a que vengan y lo experimenten por sí mismos, sólo reflejando nuestro gozo.

Verdad de la Semana:

El gozo de Cristo atrae a otros.

 
 
 

Comentarios


bottom of page