La Grandeza del Servicio
- CDA Lares

- Aug 4
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“Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.”- Marcos 10:45 (RVR-1960)
Vivimos en una sociedad donde muchas veces se busca reconocimiento, posición o recompensa. Sin embargo, Jesús cambió por completo ese concepto. A pesar de ser el Hijo de Dios, eligió servir con humildad, amor y compasión. Lavó los pies de sus discípulos, atendió a los necesitados y finalmente entregó su vida por la humanidad.
El servicio en la vida cristiana no consiste únicamente en realizar actividades dentro de la iglesia. También se expresa en el hogar, en el trabajo, con la familia y con cualquier persona que Dios pone en nuestro camino. Cada acto de bondad, cada palabra de ánimo y cada ayuda ofrecida con un corazón sincero es un reflejo del carácter de Cristo.
Cuando servimos buscando la gloria de Dios y no el reconocimiento humano, nuestro servicio se convierte en una expresión de adoración. Dios no mide la grandeza por la posición que ocupamos, sino por la disposición de nuestro corazón.
“Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres.”- Colosenses 3:23 (RVR1960)
Oración:
Padre celestial, gracias por el ejemplo perfecto de Jesucristo, quien vino a servir y no a ser servido. Enséñame a tener un corazón humilde, dispuesto a ayudar a otros con amor y sin buscar reconocimiento. Permite que cada servicio que realice glorifique tu nombre y sea un testimonio de tu amor. Úsame como instrumento de bendición dondequiera que vaya. En el nombre de Jesús. Amén.
Verdad de la Semana:
Nuestro servicio es adoración dondequiera que vayamos.
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