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Gratitud, para la gloria de Dios

  • Foto del escritor: CDA Lares
    CDA Lares
  • 11 nov
  • 2 Min. de lectura
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Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Tampoco se enciende una lámpara y se pone debajo de un cajón, sino sobre el candelero, para que alumbre a todos los que están en casa. De la misma manera, que la luz de ustedes alumbre delante de todos, para que todos vean sus buenas obras y glorifiquen a su Padre, que está en los cielos.- Mateo 5:14-16 (RVC)

Ser agradecidos no es una opción para los hijos de Dios, es parte integral de lo que somos. No puede existir un hijo de Dios que no viva agradecido de la salvación. Esa que, siendo un regalo, Dios se complació en otorgarnos. No es gratuita como muchos dicen, costó el más alto precio de sangre, y nos fue entregada sólo por amor.


Los hijos de Dios hemos sido llamados a imitar a nuestro Padre, y dar con gratitud lo que hemos recibido de Él. La gratitud nos impulsa a ser generosos. Sin embargo, la generosidad va más allá de suplir algo. La generosidad bíblica implica que el hijo de Dios busca suplir la necesidad de otro, porque está agradecido del Dios que puso esa generosidad en su corazón. Esa clase de generosidad que es impulsada por la gratitud es la que glorifica al Padre. Por ella debemos dar a conocer quién es Dios, y así haremos que otros anhelen ser llamados sus hijos. No existe testimonio de fe más fuerte, que el que proviene de un corazón agradecido.


El corazón agradecido reconoce que es sólo el administrador de lo que el Padre le ha concedido en este lado de la eternidad. Así que, como nada lo considero mío, no tengo nada de qué jactarme. Esa es la actitud que me lleva a servir con gratitud. Es entonces cuando se hace fácil Su yugo y ligera Su carga, así como nos hizo saber Jesús. (Mateo 11:29-30) Mi servicio, mis actos de generosidad y mi actitud de bondad no son míos; provienen del Padre. Mientras vivamos la vida que Él nos ha dado conscientes de esta verdad, no habrá nada que no hagamos con un profundo agradecimiento hacia nuestro Señor y Salvador. Es entonces que nuestros actos de gratitud alumbrarán la vida de otros y ellos glorificarán al Padre.

Verdad de la Semana:

La gratitud es acción.


 
 
 

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