Entre Estaciones
- CDA Lares

- Jun 9
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y les decían los hijos de Israel: Ojalá hubiéramos muerto por mano de Jehová en la tierra de Egipto, cuando nos sentábamos a las ollas de carne, cuando comíamos pan hasta saciarnos; pues nos habéis sacado a este desierto para matar de hambre a toda esta multitud.- Éxodo 16:2-4
La mayoría de la gente espera que las transiciones sean cómodas. Nos imaginamos que cuando termina un capítulo, el siguiente va a comenzar de inmediato. Que la nueva temporada se hará visible de una. Y no nos preparamos para el intermedio. El lugar donde lo viejo se ha ido, pero lo nuevo aún no ha llegado por completo; y nos sentimos en el limbo, o estancados. Así se encontraban los israelitas después de salir de Egipto. Ya no eran esclavos, pero aún no estaban en la Tierra Prometida. Habían sido liberados, pero aún no habían llegado al destino. El tiempo entre estaciones puede resultar confuso porque podemos ver de dónde venimos, pero aún no podemos ver adónde vamos.
Mientras los israelitas viajaban por el desierto, se desanimaron. La alegría de su liberación se desvaneció y la incertidumbre del viaje apareció. El desierto no se parecía en nada a la tierra de leche y miel prometida. Les preocupaba la comida, la seguridad y el futuro. Tanto que querían volver. Pues para ellos, Egipto significaba esclavitud pero también seguridad. Era familiar. Tuvieron que confiar en Dios dia a dia, mientras los guíaba un dia a la vez. Porque ellos habían salido de Egipto, pero su mente no. Y con cada dia que pasaba, pensaban menos como esclavos y más como guerreros.
Muchos creyentes se encuentran en una situación similar. Quizás una puerta se ha cerrado, pero otra aún no se ha abierto. Tal vez Dios ha concluido una etapa, pero la siguiente sigue siendo incierta. Estos momentos son incómodos porque naturalmente queremos certeza. Pero Dios a menudo realiza su obra más profunda en los momentos de transición. Si te encuentras en un periodo de transición, no confundas la falta de claridad con la ausencia de propósito. El mismo Dios que liberó a Israel a través del Mar Rojo también los transformó en el desierto, y se reveló a ellos.
«Pero luego volveré a conquistarla. La llevaré al desierto y allí le hablaré tiernamente. Le devolveré sus viñedos y convertiré el valle de la Aflicción en una puerta de esperanza. Allí se me entregará como lo hizo hace mucho tiempo cuando era joven, cuando la liberé de su esclavitud en Egipto. Al llegar ese día—dice el Señor—, me llamarás “esposo mío” en vez de “mi señor”.- Oseas 2:14-16 (NTV)
Verdad de la Semana:
Dios no desperdicia las transiciones.
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