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El Espíritu Santo y nuestras raíces

Writer: CDA Lares
CDA Lares
6 hours ago
2 min read
“Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.”- Efesios 4:30

Cuando miramos un árbol, vemos su tronco, sus ramas, sus hojas y sus frutos. Pero debajo de la tierra existe una historia que no podemos ver. Sus raíces se relacionan con redes de hongos microscópicos, llamados micorrícicos, que ayudan a la planta a obtener nutrientes. Es un trabajo silencioso, escondido, nadie lo ve, pero esencial. De esa misma forma trabaja muchas veces el Espíritu Santo en nuestra vida. Trabaja en nuestros pensamientos, nuestras intenciones, nuestras decisiones y en aquello que hacemos cuando nadie nos está mirando. Es esa convicción que nos dice: “No respondas así”. Es el deseo de pedir perdón. Es la fuerza para continuar. Es el deseo de orar, servir y acercarnos más a Dios.


El Espíritu Santo trabaja en lo profundo antes de trabajar en lo visible. Un árbol no produce fruto porque alguien coloca el fruto sobre sus ramas. Sino que el fruto aparece porque existe vida en sus raíces que alimenta el fruto. De la misma manera, el fruto del Espíritu no se trata de apariencia. Sino que es el resultado de una vida transformada desde adentro: amor, gozo, paz, paciencia, bondad, fe, mansedumbre, dominio propio. Por eso debemos preguntarnos: ¿Qué está produciendo el Espíritu Santo en mí cuando nadie me está mirando?


Pues podemos tener muchas hojas… y muy poco fruto. (Lucas 13:6-9; Mateo 21:18-19) Podemos servir, cantar y hablar de Dios, pero seguir guardando resentimiento, luchando con el orgullo o negándonos a perdonar. El Espíritu Santo no vino solamente para ayudarnos a hacer más cosas. Vino para transformarnos. Y esa transformación toma tiempo. Tal vez todavía no ves el fruto, pero Dios está trabajando en las raíces. No desprecies lo que Dios está haciendo en secreto. Quizás estamos preocupados por tener más ramas, más hojas y más frutos visibles. Pero Dios podría estar diciendo: “Déjame trabajar primero en tus raíces.” Porque la vida que está dentro, termina revelándose afuera. (Marcos 4:22)


ORACIÓN


Espíritu Santo, trabaja en mí; aun en los lugares que nadie conoce. Transforma mis pensamientos, mis intenciones y mis decisiones. Ayúdame a obedecer cuando nadie me vea, a servir sin buscar reconocimiento y a confiar en Tu obra aunque todavía no pueda verla. Que mi vida tenga raíces profundas en Cristo y frutos que honren a Dios. Amén.

“Pero el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, dominio propio.”- Gálatas 5:22-23

Verdad de la Semana:

Espíritu Santo, trabaja en mí desde adentro.

 
 
 

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