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Desvíos e Imprevistos

  • Foto del escritor: CDA Lares
    CDA Lares
  • hace 2 horas
  • 2 Min. de lectura
El corazón del hombre piensa su camino; Mas Jehová endereza sus pasos.- Proverbios 16:9 (RVR-60)

Al comenzar un nuevo año, muchos hacemos planes con esperanza y entusiasmo. Nos fijamos metas, soñamos con crecer e imaginamos progreso. Pero rara vez prevemos interrupciones. No ponemos contratiempos, retrasos ni obstáculos en nustra agenda. Pero, a menudo no es la falta de deseo o esfuerzo lo que detiene a las personas; sino un desafío que no vieron venir. Cuando la vida da un giro brusco, la frustración llega y la fe puede comenzar a tambalearse. Nos preguntamos si planeamos mal, si escuchamos mal a Dios o si nos perdimos algo importante.


La Palabra nos recuerda que planificar no es un problema; pero esperar que la vida ocurra según lo planeado sí lo es. (Santiago 4:13-16) Dios no cancela sus promesas cuando surgen desafíos; de hecho, los usa para moldear la fe necesaria para cumplir esas promesas. Santiago nos dice que consideremos las pruebas como un lugar donde se forma la perseverancia. (Santiago 1:2-4) No porque el dolor sea bueno, sino porque la fe crece cuando se pone a prueba. El desafío no pretende detenerte, sino fortalecer lo que tienes.


La invitación es a planificar con humildad, y confíar mientras somos flexibles. Pidámosle a Dios no solo éxito, sino también perseverancia cuando surja lo inesperado. Cuando un desafío interrumpa nuestros planes, resistamos el impulso de rendirnos o desesperarnos. En cambio, hagamos una pausa y preguntémonos: "¿Qué clase de fe está cultivando Dios en mí?". El camino puede ser diferente de lo que imaginabas, pero Dios no deja de guiarnos. El desafío que no estaba en tu plan, si estaba en el plan de Dios, y puede ser el lugar donde tu fe se fortalezca lo suficiente para alcanzar lo que esperabas.

Verdad de la Semana:

Los desafíos no cancelan el plan, lo cumplen.

 
 
 

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