Morir a la carne cada día


«Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame»- Lucas 9:23 (RVR1960)
Jesús habló a sus discípulos acerca del costo de seguirle. Él no presentó el discipulado como una decisión que se toma una sola vez, sino como un camino de entrega constante. Sus palabras fueron claras: negarse a uno mismo, tomar la cruz cada día y seguirle (Lucas 9:23, RVR1960). La cruz no era un símbolo de comodidad, sino de muerte. Por eso, cuando hablamos de morir a la carne, hablamos de renunciar diariamente al dominio de nuestros deseos pecaminosos para vivir bajo la dirección de Cristo.
La carne, en este sentido bíblico, no es simplemente nuestro cuerpo. Sino también la inclinación humana de resistirse a la voluntad de Dios. Se manifiesta cuando el orgullo domina nuestras palabras, el enojo gobierna nuestras reacciones, o el egoísmo decide por nosotros. Pablo enseña que quienes pertenecen a Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos (Gálatas 5:24). Esta verdad describe una ruptura definitiva con el pecado; sin embargo, cada día debemos vivir conforme a esa nueva identidad. Morir a la carne no significa alcanzar la perfección por nuestras propias fuerzas. Significa reconocer nuestra debilidad, depender del Espíritu Santo y escoger la obediencia aun cuando nuestros impulsos nos lleven en otra dirección.
Hoy podemos preguntarnos acerca de nosotros mismos: ¿qué deseo, actitud o costumbre está intentando ocupar el lugar que le corresponde a Cristo? Tal vez necesitamos callar antes de responder con ira, abandonar una práctica que alimenta el pecado, pedir perdón, o renunciar a tener siempre la razón. Negarnos a nosotros mismos puede comenzar con decisiones pequeñas, pero sinceras. No se trata de despreciar nuestra vida, sino de rendirle a Jesús aquello que nos aparta de Él. Cada mañana es una nueva oportunidad para decir: «Señor, que no gobierne mi voluntad, sino la tuya». La carne no se vence alimentándola, sino caminando en el Espíritu y sometiendo nuestra vida a la Palabra de Dios.
«Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne»- Gálatas 5:16 (RVR1960)
Verdad de la Semana:
Morir en obediencia es una decisión diaria.
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