top of page

Cuando Dios No Explica

  • Foto del escritor: CDA Lares
    CDA Lares
  • hace 3 días
  • 2 Min. de lectura
Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba. - Hebreos 11:8 (RVR-60)

Una de las partes más difíciles de la fe es no saber por qué. Quisieramos que Dios nos explicara sus planes antes de pedirnos que confiemos en Él. Pero por lo general, esa explicación nunca llega. Al menos no de inmediato. Cuando surgen desafíos sin claridad, la confusión crece y la fe puede tambalearse. Oramos, hacemos preguntas y esperamos. Pero sólo hay silencio. En esos momentos, es fácil pensar que el silencio significa ausencia. O que las preguntas sin respuesta significan que Dios está distante.


Las Palabra nos muestran una imagen diferente. Abraham obedeció a Dios y salió “sin saber a dónde iba” (Hebreos 11:8). Avanzó sin un mapa, confiando en Aquél que lo llamó. David, en el Salmo 13, clamó abiertamente en confusión y dolor, preguntándole a Dios cuánto tiempo permanecería en silencio. Sin embargo, incluso en su incertidumbre, David mantuvo su relación con Dios. La fe no es fingir que todo tiene sentido. Es elegir permanecer con Dios especialmente cuando no lo hay. El silencio no significa que Dios haya dejado de preocuparse; a veces nos invita a una confianza más profunda.


La fe puede ser menos comprensión y más permanencia. Si enfrentas un desafío y Dios no lo ha explicado, no estás fallando; pero puedes confiar más en Su carácter que en sus respuestas. Preséntale tus preguntas con honestidad. Mantente cerca incluso cuando te sientas inseguro. La fe que se sostiene en silencio se vuelve fuerte. Puede que hoy no entiendas el camino, pero Aquél que camina contigo es fiel, y eso es suficiente para seguir adelante.

Verdad de la Semana:

La fe no entender, sino esperar.

 
 
 

Comentarios


bottom of page