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IGLECASA 12-OCTUBRE-2021

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Convicciones Erróneas

Pero el faraón respondió: “¿Y quién es “el Señor”, para que yo le haga caso y deje ir a Israel? Yo no conozco al Señor, ni tampoco dejaré ir a Israel.”- Éxodo 5:2 (RVC)

El Señor se había revelado a Moisés y le había ordenado ir ante el faraón para ordenarle que dejara ir a los israelitas de Egipto. Moisés y Aarón se presentaron ante el faraón y hablaron como Dios les había dicho, pero pronto comprendieron que ésta no sería una tarea fácil. El faraón había resuelto que no dejaría ir a los israelitas de Egipto, sin importar el costo. Estaba convencido de que él no tenía que obedecer a un Dios extranjero al que no conocía, mucho menos para renunciar a algo tan valioso como sus esclavos. Su corazón estaba endurecido, y Egipto pagó un precio muy alto. Una a una, Dios trajo las diez plagas para herir a Egipto, y con cada una el faraón reafirmaba su decisión de no dejar ir al pueblo. Algunos de sus súbditos comenzaron a creer a las palabras de Moisés, e intentaron prepararse (Éxodo 9:20-25), pero el faraón permaneció firme en su convicción mientras Egipto moría. La situación llegó a tal grado, que sus propios siervos le suplicaban que dejara ir a los israelitas (Éxodo 10:7), pero él no escuchó, hasta que vio morir a su heredero. (Éxodo 12:30-32)


La mayoría de las personas no son distintas al faraón. Asumen posturas, toman decisiones, y encaminan su vida de acuerdo a sus convicciones. Pero no siempre se detienen a reflexionar si sus posturas son correctas. En el proceso, ocasionan mucho dolor a todos los que se encuentran a su alrededor, y a ellos mismos. Debemos ser íntegros y asumir posturas firmes basadas en nuestras convicciones. Pero debemos asegurarnos que esas convicciones no nos pongan en el lado opuesto del tablero de Dios, pues es seguro que perderemos. Debemos analizar nuestras convicciones, pero siempre a la luz de la Palabra. Pues nosotros mismos no podemos juzgar lo que es correcto o incorrecto, ya que nuestro corazón nos engaña. (Jeremías 17:9) La Biblia dice en Proverbios 1:7 que El principio de la sabiduría es el temor al Señor;”. El faraón no podía tener una convicción correcta, pues no conocía a Dios. Su orgullo y su ideal de poder nublaron su juicio y lo llevaron a la ruina.


Los cristianos, somos tan humanos como el faraón lo era, y nuestro corazón tan engañoso. Pero conocemos al Dios de sabiduría. El que puede revelarnos si nuestro corazón está en el lugar correcto. (Salmos 139:23-24) Si nuestras convicciones están alineadas con la verdad de Dios, podemos estar seguros de que tendremos la victoria. Pero si en algo nos equivocamos, seamos humildes y aceptemos la corrección del Señor (Salmos 51:17). Después de todo, reconocer que nuestras convicciones estaban erradas y tomar una nueva dirección en nuestra vida, sólo resultará en bendiciones para nosotros y los que nos rodean.

 

Estudio:

Hay varios personajes de la Biblia que tuvieron convicciones erróneas. Por lo general, una convicción incorrecta surge por cosas que nos han enseñado, o porque nuestro corazón se ha desviado. Esta semana estudia las siguientes porciones y responde:

¿Cuál era la creencia errónea de estos personajes? ¿Por qué surgió esta creencia? ¿Qué había en el corazón de estas personas? ¿Qué podemos hacer para evitar caer en una situación similar?

 

Verdad de la Semana:

“Examina tus motivos.”

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